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sábado, 9 de enero de 2010

Primer Post del Año 2010

Bueno, se me complico poder sentarme tranqui a hacer este post, y como sigo complicado no va a ser lo que yo queria, pero hay que arrancar, no?

Este año sumaremos al blog peliculas de descarga directa, nuevas, viejas, audio latino, ingles sub español, imagenes de los nuevos MOTU Classic y mas y mas cosas, todo para el disfrute audio visual.

Hoy mismo cargare unas buenas imagenes de los nuevos MOTU Classic que se nos viene este año, pero por ahora los dejo una muy buena imagen de Valquirias:

martes, 22 de abril de 2008

Capitulo 5. ¿Se puede amarte?

CAPITULO ESCRITO POR SENAKA_AOI


-¿Cómo demonios me pasó esto a mi?- dijo histérica, casi gritando, volcando una de las mesas que portaba unos cuantos vasos de precipitado y una gradilla llena de tubos de ensayo, haciendo añicos toda aquella cristalería. Luego se arrepintió, había pagado su ataque de ira con un proyecto que llevaba tiempo trabajando. -Que tonta soy.- observó como se disolvían las sustancias en el piso de piedra grisácea.

Salió del sótano de su lujosa mansión, dejando a uno de sus sirvientes encargado de limpiar aquel desorden. Avanzó por los pasillos con paso acelerado y la mente concentrada en la atrocidad cometida.
<< ¿No podría ser peor?>> pensó llegando a la seguridad de su habitación. Retiró la mayor cantidad de ropa de su esbelto cuerpo y se colocó un translúcido camisón largo de seda que no sólo mostraba el negro tatuaje en forma de cruz garabateada en su espalda sino que también dejaba casi al descubierto su pequeño busto y una piel pálida hasta la cintura, donde sus partes intimas eran ocultas por la ropa interior blanca sencilla. Se dejó caer sobre su acolchada cama exhalando un suspiro al aire. Mientras yacía boca arriba, con la mirada fija en el techo, poco a poco los recuerdos de aquella noche comenzaron a asaltar en su mente. Era un tormento delicioso y a la vez perturbador.

-Ares…- susurró su nombre para si. -Un lobo, un maldito lobo…- cerró los ojos sintiéndose frustrada.

Se llevó los dedos índice y medio a los labios, recordando con lujuria aquel beso, un atrevido beso proveniente de la boca de un hombre-lobo, un beso que la llenó de sensaciones en aquel mismísimo instante, un simple beso que la llevó a un estado de inconciencia tan puro y exquisito como la primera vez que su Sire le dejó probar de su sangre la noche en que la creó como inmortal.

Abrió los ojos bruscamente, saliendo de su prodigioso ensueño, al sentir la presencia de alguien más allí, cerca, muy cerca. Leonardo, su compañero, la observaba con atención. Era un hombre alto y robusto, con una mirada fúnebre y una actitud tan vil como el mismo demonio. Era un Tzimisce como ella, un cruel torturador, un experto en armas filosas y cortantes, un individuo a quien temer de solo mirar. Ella no dijo nada ante su figura imponente de pie al borde de la cama, con una sola mirada bastó para darse cuenta de que él estaba seriamente molesto. Leonardo no sólo era su compañero, era su Mentor. Se sentó suavemente a su lado y le tomó el brazo izquierdo.

Senaka sabía lo que le esperaba y se resignó a tener que soportar su merecido castigo. Él con aquel pequeño contacto le infligió en su tersa piel un alto grado de dolor y si ella se atrevía siquiera a dejar escapar un quejido lo aumentaría el doble.
Se llevó la otra mano a la boca, mordía sus labios y se retorcía sobre las sábanas blancas, ya se le estaba siendo difícil tolerar aquella sensación de dolor que le destrozaba todo el miembro, desde la muñeca hasta el hombro. Leonardo se detuvo, era suficiente.

-No vuelvas a dejarte llevar por tus emociones, cualquiera que haya sido…- le reprendió.

Ella asintió sin quejarse. Tan pronto obtuvo su respuesta el vampiro abandonó la habitación de ella.

-Quizás en algún momento llegue a odiarte.- murmuró con desprecio mientras daba un suave masaje a su brazo lastimado. -¿Qué pasaría si lo supieras? ¿De que serias capaz si te lo dijera?- se preguntó. -Me matarías de seguro si tan solo te insinúo la idea de mi capricho con un lobo.- continuó su reflexión ante la actitud de su Maestro. -Ares, precioso Ares, ¿Qué voy a hacer contigo cachorro?- sonrió ante aquel apodo. 

Capitulo 3. En las calles de Pal-ul-don.

Senaka subió corriendo las escaleras, su cuerpo seguía temblando por el contacto con este nuevo amor y su alma parecía tratar de revivir, lo peor de todo (según lo que le habían enseñado), es que quería volver a encontrarse con aquel lobo… Ares. Ya hacia siglos que no sentía esto, su confusión era grande. Llego a la azotea, corrió como si el mismo diablo estuviera tras ella; ahora con mas tranquilidad, reconoció el lugar, la guarida de sus enemigo.
De techo en techo, busca y no encuentra a su compañera de caza. La noche anterior la abandono para ir tras del lobo. Su “hermana” debería estar preocupada, él seguro que no. Luego de unos minutos comprendió que se había alejado lo suficiente, escucho un ruido, vio una sombra, se preparo para atacar, salto sobre su victima…

- Yo también te quiero amiga, ¿así me pagas que te venga a buscar?
- ¡Casi te mato, tonta! – Dijo muy enojada
- Sabes que no soy fácil de asesinar. ¿Cómo te fue anoche?
- Mejor no hablamos de eso, ¿él te ha mandado?
- No ha sido Claudia, tenemos una misión.

Ambas vampiresas se incorporaron y comenzaron a caminar, la compañera de Senaka se llamaba Ana, una bella mujer de cabellos castaños y ondulados (como todas las vampiresas de escultural cuerpo). Ana, explico que la misión encomendada por Claudia (Líder de los Hijos de Lilith), era llevar un pergamino hasta el cuartel de “los colmillos negros” y entregarlo en mano a su líder Krystal. Ambas se encaminaron a “la tiendita del horror”, nombre que poseía la fortaleza de “los colmillos negros” ya que antiguamente cuando los humanos habitaban el viejo edificio existía una tienda de animales con ese nombre, ya que se dedicaba a vender animales exóticos y peligrosos.

Al estar a unas pocas cuadras escucharon sonidos de pelea, se asomaron sigilosamente para no ser vistas (su misión era de suma importancia, como para detenerse a divertirse). Era un licántropo de pelaje gris plata, que peleaba de una manera particularmente feroz frente a una media docena de vampiros, la batalla era feroz y el Lobo tenia las cartas a su favor, cada golpe que propinaba era certero, si no mataba al vampiro golpeaba un punto frágil de su ser. Economía de movimientos y precisión de ellos, este lobo estaba sumamente entrenado. Los vampiros se estaban acabando y el lobo no mostraba signos de cansancio, fue al momento de acabar con el ultimo vampiro que llegaron los refuerzos una docena de vampiros rodeo al hombre-lobo. Ana se incorporo y se podían apreciar signos de preocupación en su rostro, estaba dispuesta a intervenir, pero Senaka la detuvo.

- ¿Qué haces? No debemos interferir, ¡Que se encarguen ellos del lobo!
- tuyo tal vez no, pero mió si. El es mi pecado, mi amor. El es SirGarlick.
- Acalla a tu pasión y escóndete conmigo en la oscuridad, veamos como se desarrollan los eventos, esto no ha terminado.

SirGarlick hizo sonar su cuello moviéndolo de un lado al otro, siguió con sus nudillos y esbozo una palabras mezcladas con gruñido.

- ¡Vengan y encuentren su muerte!

Los vampiros se lanzaron como animales salvajes hacia él, lo atacaban sin piedad, no buscaban matarlo solo herirlo. Este lupino no era fácil de vencer, a pesar de la desventaja numérica y de las heridas seguía luchando, no caería solo se llevaría a cuantos pudiera con él. Al fin, sus fuerzas fallaron y parecía todo perdido, Ana se desespero y al momento que estaba por lanzarse al vació para salvar a su amado cuado oyó un aullido y un gran lobo arremetió contra los vampiros, ese fue el respiro que necesitaba SirGarlick. Ambos lobos se colocaron espalda con espalda y comenzaron a luchar con una coordinación que no era casualidad, se conocían de antes eso era obvio y tampoco era la primera vez que peleaban juntos. En pocos minutos los vampiros estaban aniquilados. Al ver a todos sus enemigos hechos polvo, volvieron a su forma humana, se abrazaron y se alejaron charlando amenamente.

Las vampiresas hicieron lo propio, y se encaminaron a la guarida de “los colmillos negros” para finalizar su misión. En el camino, Senaka trato de dialogar con Ana, saber como había surgido el amor entre ella y SirGarlick; pensó que con esa información comprendería más sobre su propia experiencia. Las dos dialogaron y contaron sus mutuas historias, esto las unió mas que antes: ¡Compartían un mismo secreto, un mismo amor, y para su raza; un mismo pecado! 

Capitulo 4. La tiendita del horror.

CAPITULO ESCRITO CON LA COLABORACIÓN DE KRYSTAL.


El edificio se encontraba en malas condiciones, por lo menos en el exterior, y al apreciarse a primera vista el único ingreso era por la antigua tienda para mascotas, que nombre más peculiar, “la tiendita del horro”. Por lo que se cuenta el dueño era bastante sádico con sus animales, que a su vez, no eran del todo “normales” todos ellos eran (por no encontrar otro termino), peculiares o exóticos; y todo el edificio era el “deposito” para sus mascotas. Las vampiresas se encaminaron a la puerta de entrada, no sabían que les esperaría del otro lado, golpearon la puerta y esta se abrió lentamente. Senaka le realizo un ademán a Ana para que ingrese primero, Ana se resistía a entrar pero Senaka le recordó que ella era la portadora del pergamino con el comunicado.

Al entrar notaron que nadie había abierto la puerta.
-¿Que buen truco!- Comento Ana sorprendida.
-Es cierto tendríamos que instalar algo similar en nuestra base.
El lugar estaba desolado, las jaulas seguían en sus respectivos lugares, tapadas de polvo y telarañas, y hasta con sus antiguos residentes en algunos casos.

-¿En que puedo ayudarlas, bellas damas?- dijo una voz suave como una brisa de verano.

Las muchachas se sorprendieron ya que no habían escuchado ruido alguno. Al darse vuelta vieron a una pequeña figura cerrando la puerta del local; era un hombre pequeño, arrugado, con unos pocos pelos que ya eran mas pelusas que otra cosa.

-¿Tu nos has abierto la puerta?
-Si esa es una de mis funciones aquí
-¡Ahora comprendo!- la vampiresa no pudo evitar sonreír.
-Deja de reír- le comento Senaka por lo bajo- Venimos a entregar un mensaje a Krystal.
-Comprendo, síganme.

El pequeño ser era muy veloz, sus pies ligeros recorrían pasillos y salones, las vampiresas trataban de mantenerle el paso, pero era difícil, además de su velocidad él conocía muy bien el lugar.
Llegaron a una gran arcada, con unas escaleras que conducían hacia abajo.

-Desde aquí están solas, no tengo permitido bajar esas escaleras.
-Gracias señor, como puedo decirle.- Dijo Ana.
-De muchas maneras diferentes me dicen por aquí, casi todas insulto. Dígame como le guste.
-Dime como te llamas, ese seria la manera mas apropiada de llamarte- Dijo Senaka consternada.
-Mi… ¿mi nombre?, me llamo Dayo. Dayo Loso.
-Bueno Dayo, nos veremos cuando subamos.
-Será un honor escoltarlas nuevamente- Mientras decía estas palabras se perdió en las sombras.

Las mujeres comenzaron a bajar las escaleras, la iluminación era proporcionada por antorchas estaban empotradas en las paredes, cuando vieron el fin de las escaleras hubo algo que les llamo la atención, el olor a sangre que se podía percibir y el sonido de música estridente. Llegaron al sótano de la “tiendita del horror”, todo era de piedra, parecía un antiguo castillo medieval, avanzaron por el único y gran pasillo, hasta que llegaron a unos cortinas de terciopelo rojo. ¿Que les esperaría del otro lado? La duda era grande, cruzaron las cortinas y lo que observaron les pareció de los aberrante, ya habían estado en fiestas vampiricas, pero nada como esto; vampiros y vampiras semidesnudos por doquier, bebiendo la sangre de jóvenes y doncellas vírgenes, los absorbían hasta dejarlos absolutamente secos. Tenían relaciones carnales entre los cadáveres sin vida de dichos jóvenes, las antiguas orgías romanas, eran fiestas de niños en comparación con esto.
Entre todo este caos y descontrol, había alguien que resaltaba, en un trono con pedestal que la alejaba un poco de todo ese desenfreno estaba ella, Krystal, la líder de “Los Colmillos Negros”. Ella bebía tranquilamente de una copa, abstraída en sus pensamientos, sin darle importancia a nadie, ni a nada en particular. Cuando de pronto fijo su vista en alguien, se levanto de su trono y apuntando con su dedo dijo:

-Si tienes la intención de eliminarme, deberías haber entrenado para ello, sucio traidor.- La furia se apodero de su voz.

De pronto la música se apago, y el ambiente festivo seso por completo. Todos se miraban unos a los otros, nadie sabia que habría ocasionado que su líder se molestara de tal manera y peor aun ¿a quien estaba dirigida esa ira? Del tumulto, un vampiro salto con una estaca en su mano, Krystal lo tomo por la muñeca en pleno vuelo y lo tumbo al piso.

-¿Que pasa mi pequeño?, ¿Qué te ha orillado a realizar este acto perverso contra tu raza?
-Eres la líder corrupta, de un clan corrupto, de una raza corrupta. Merecemos morir, comenzando contigo.
-Pobre hijo mió, te han lavado la mente. ¿Ven hijos míos el acto impuro que han realizado los humanos?

Krystal le quebró el brazo al vampiro como si fuera una ramita seca, lo dejo que se retorciera del dolor, paleo la estaca hacia el y le dijo:

- ¡Ven e inténtalo nuevamente!

El vampiro se incorporo, tomo la estaca con el brazo que aun le funcionaba y se abalanzo hacia Krystal. Ella permanecía inmutable, a la espera de su agresor, cuando lo tenía a una distancia relativamente corta, realizo un rápido movimiento y tumbo al vampiro de nuca al piso. Al estar tumbado, casi inconsciente por el dolor y el golpe, Krystal se acerco a él y enterró el largo tacón de aguja de su zapato en el corazón del agresor, lo extraño fue que no se convirtió en polvo como comúnmente debería pasar, por eso pidió que llevaran el cuerpo sin vida a su laboratorio.

Al pasar todo este escándalo, se encamino hacia la sala de reuniones, pidiendo con un ademán que trajeran a las invitadas hacia ese salón.
El lugar estaba poco decorado, en comparación con el resto de las habitaciones, mapas de ciudades y regiones adornaban las paredes, y una gran mesa de madera con sillas del mismo material, era lo único que existía en el “salón de guerra” (como lo llamaron los vampiros que las condujeron a él).

- ¿A que han venido? – Dijo sentándose en un extremo de la mesa.
- Tenemos un mensaje para usted – Dijo Ana enseñando el pergamino.
- ¿De que se trata?
-Es solo para sus ojos – Dijo Senaka con una voz fuerte y dominante – Y para que lo lea en solitario.
- Eso haré entonces, esta noche en mis aposentos – Guardo el pergamino en una caja fuerte – Ahora acompáñenme a la fiesta, la noche esta muriendo es mejor que pasen este día con nosotros.
- Gracias señora, le agradecemos la hospitalidad.
- No es nada, todos somos hijos de la noche.

Las mujeres salieron del cuarto de guerra y volvieron a la fiesta, la cual continúo. Participaron de los festejos, bebieron y bailaron, pero se abstuvieron de los placeres carnales, cosa que a Krystal le llamo la atención. Cuando las invitadas se acercaron a ella, krystal se dispuso a sacarles conversación y averiguar el porque de esa actitud (ya que los vampiros suelen ser muy liberales).

- ¿Les agrada la fiesta mis niñas?
- Si señora, muy divertida. –Dijo Senaka mientras se servia más sangre a su copa.
- Dime krystal niña. ¡He notado que no han participado de todas las diversiones que ofrecemos!
- Yo tengo compañero: Leonardo, es su nombre. – Pero su mente pensaba solamente en Ares.
- Yo, bueno… No tengo compañero pero… - Ana no podía hablar de su eterno amor SirGarlick, pues era un Licántropo.
- Es bueno saber que por lo menos 1 de ustedes ya ha encaminado su vida, yo tristemente tuve que liquidar a mi ultima pareja.
- ¿Que motivo tuvo para hacer eso?
- Me estaba engañando, pero eso no era lo malo, era que lo hacia con una lobizona.
- ¡Que horror! – Dijeron las 2 invitadas, tratando de representar expresión de desagrado.
- Si hay algo en este mundo que me cause repulsión es la sola idea de que nuestra perfecta raza, se interrelacione con esos peludos.
- Si es algo repulsivo – Dijo Ana, tratando de poner convicción en esas palabras.

La fiesta continuo, y el día llego a su fin.

Ya habiendo concluido con su misión, las vampiresas se despidieron de su anfitriona y se decidieron volver a su guarida. Senaka pidió observar y revisar el cadáver del vampiro traidor, ya que al momento de su muerte no se había convertido en polvo y con el paso de las horas (pudo constatar) que eso seguía sin ocurrir.
Ana, que continuaba preocupada por SirGarlick, invento una excusa no muy creíble para no continuar con su compañera; Senaka sospecho que ella se traía algo entre manos, pero no intuía bien que era, pero no le molesto ya que quería tener algo de tiempo asolas para penas y al llegar a su hogar le quedaban horas de investigación en el laboratorio.
Así que se despidieron y cada una prosiguió con su camino. 

Capitulo 2. La Manada.

Del otro lado se escuchaban voces enfurecidas, una gran discusión se llevaba a cabo. Los nombres me resonaban en la cabeza (Conejitoh, Leiran, Daryon, Cristal, Ana.Evans), ¿quienes eran?
Me estaba impacientando, no soy de los que esperan sino de los que actúan. Pero necesitaba saber a que me iba a enfrentar. Vampiros, Licántropos, guerra, esos eran los temas a tratar.

- ¡Maldición, debo entrar! – Masculle entre dientes.

Suavemente moví el picaporte, la puerta estaba cerrada, las voces se acallaron. ¿Me habrían descubierto? Me prepare para lo peor, patee la puerta y… Nadie, no había nadie.
Era una taberna bastante grade, por consiguiente muchos lugares donde poder esconderse, escuchaba sus pasos, sus respiraciones, eran ágiles… como yo.

- ¡Salgan donde pueda verlos!
- Sabia que volverías – Dijo en tono irónico.
- Deja de molestarlo Leiran, sabes que nos hizo falta.
- Callaos, ¿no veis que lo están consternando?

Esas voces me eran familiares, y traían 3 palabras a mi cerebro: “Tribu Talones Rojo”. Yo los conocía, eran mis hermanos, mi manada. Después de mucho tiempo, recordaba, recordaba algo. Al verme tan pensativo, y tal como lo sospechaba eran 3, al ver sus rostros una consecución de imágenes golpeo mi cabeza.

- ¿Donde has estado? – Dijo al que recuerdo con el nombre de Daryon.
- Que pasa contigo Ares, estas muy callado – Dijo el que se llama, según mi mala memoria, Conejitoh.
- Este… como se los explico…
- No pareces ser tu “amigo” – Dijo con desprecio Leiran.
- ¡Mi comportamiento no es lo que importa aquí! ¿Qué están planeando sin mí? – Dije furioso.
- ¡Ese es mi compañero de caza! – Dijo conejitoh sentándose en la barra. – Sírveme una cerveza y charlemos de los planes, que nuestro hermano ha vuelto.
- Tardas mas de lo que habías dicho, estábamos preocupados por ti, pensamos que no vendrías – Daryon golpeo mi espalda y se encamino a la barra
- Me retrase en un pueblo cercano, tuve un encuentro con un mago Arcano – Pensé en dejar a un lado la información de que no poseo memoria previa a esos acontecimientos.

Conejitoh era un muchacho alto, su pelo era de color blanco como las nubes. Leiran era grande de una expresión inmutable, se notaban los años de batallas en su mirada. Daryon, el líder, era serio y al mismo tiempo ameno, confiado en sus palabras.
Nos sentamos en la barra y conversamos. El tema en cuestión, 2 clanes vampiros se pusieron de acuerdo para tomar la ciudad, la cual estaba en control lupino. Daryon me expuso los motivos por el cual me habían convocado a esta ciudad, “Los hijos de Lilita” y “Los Colmillos Negros” se complotaron y sistemáticamente cazaron a los lobos de esta ciudad, hasta que solo quedaron los líderes del clan. Me explicaron que no podíamos traer más refuerzos de otras ciudades porque las debilitaríamos innecesariamente. El lugar en donde nos encontrábamos era el bar “Talones Rojos”, nuestro refugio, al menos por ahora no se atrevían a entrar aquí.

- ¡Debemos encontrar y asesinar a Krystal!, ella es la líder local de “Los Colmillos Negros”.
- Es una locura (Dijo Leiran), nos superan en número.
- Con Ares aquí, no importa la desigualdad numérica.
- Deberíamos buscar candidatos a la transmutación, nos vendría bien el refuerzo (Dijo Conejitoh).
- ¿Dónde esta Drovic, a todo esto?
- Ya lo conoces, debe estar buscando problemas con los malditos vampiros.

La conversación llevo varias horas, como también varias jarras de cerveza. Tomamos una decisión, no serias desplazados por los malditos vampiros, lucharíamos por lo que nos pertenecía, primero dividiríamos a los clanes y luego atacaríamos a cada uno por separado. Pero que haría yo con mi reciente amor, que haría con Senaka, debía prevenirla y ponerla a salvo. Mientras tanto seguiría con el plan y convencería mis compañeros que enfrentemos a “Los Colmillos Negros”.
Me dieron la llave de una habitación que acondicionaron para mi uso, me despedí y me dirigí a ella, debía pensar y no hay nada mejor para ello que una buena siesta. Con el nuevo día, alguna nueva idea surgiría. Cada quien se retiro a sus aposentos. Cuando estaba por entrar a mi habitación escuche la puerta de calle que se habría y una persona de corpulenta atravesó el umbral, su rostro lucia una cicratiz en su mejilla, era Drovic.

- ¡Ares! – Grito entusiasmado.
- ¿Drovic, como estas?
- ¿Así saludas a tu hermano de armas?
- Perdona – baje las escaleras.

Al llegar a su lado me dio un gran abrazo, sentía como me faltaba el aire y los ojos se salían de sus orbitas.

- ¡Me alegro de que hayas llegado amigo mío! ¿Ya te ibas a dormir? Tomate una cerveza conmigo antes.
- De acuerdo – Dije tímidamente.
- Esta noche tuve un encuentro con un viejo amigo nuestro
- ¿Quien?
- SirGarlick, el también ha vuelto a la ciudad, esto ya se parece a una encrucijada. Al parecer esta ciudad es el punto de encuentro de muchos viejos conocidos, amigos o enemigos.
- Y él a que ha vuelto – Pensé que lo mejor era seguirle la corriente y tratar de averiguar quien es este SirGarlick.
- A lo mismo que tu, pero ya sabes que por el momento no puede regresar a la Tribu.
- ¡Oh! Cierto, no recordaba.
- Estas un poco desmemoriado.
- Es la cerveza, y el cansancio. – Dije nerviosamente.
- ¿Y desde cuando la cerveza te hace eso?
- Bueno, es que…

Mi titubeo fue atroz, nunca debes titubear cuando estas en problemas, seguridad, eso es lo que debes demostrar al menos. Me miro suspicaz, sabia que algo andaba mal, pero no que era.

- ¿Te pasa algo Ares? – De su rostro había desaparecido la sonrisa que hasta hace unos minutos mostraba.
- No nada, yo…
- Tienes olor a vampiro en ti, pero no a su sangre. ¿Cómo es eso?
- Tengo que contarte algo.

Le explique lo que me aconteció en aquel pueblo de mala muerte, el Mago Arcano, su grupo, el extraño tatuaje de Dragón, y el maldito hechizo que me borro la memoria, y bueno, mi encuentro con Senaka. Drovic permaneció en silencio por varios minutos, pensativo, y al fin comenzó a hablar:

- Te creo, eso explica mucho, tu retraso en llegar y la falta de familiaridad conmigo. Ve a dormir, mañana hablaremos mejor, no te preocupes yo hablare con el resto.
- Gracias, por todo.

Me dirigí hacia mi habitación, entre y me acosté. Mi mente era un torbellino de pensamientos e ideas, mi nuevo amor, Senaka; mi reciente encontrada manada, los Talones Rojos. Que me deparara en los próximos días, se aproxima una gran batalla, y yo tendré que elegir entre mi manada y mi amor, ¿podré tomar esa decisión? ¿O lograre encontrar otra solución? 

Capitulo 1. Encontrando el amor.

Hace varios días que estoy en esta ciudad, he comido poco, en su mayoría comida humana.

-Como extraño la carne cruda y fresca recién cazada! – Dije en voz baja.

Mire hacia el cielo, la noche estaba cayendo.

- Que demonios” – pensé.
- ¡Esta noche saldré a cazar!

Pocos humanos rondan por la calles, hay una leve llovizna, mi pelaje pesa mas de lo acostumbrado, no me gusta la lluvia. Comencé a acechar a una bella humana, cuando percibí a alguien mas cerca, similar a mi, pero diferente.

- ¡Vampiros!

No los había percibido antes por la ciudad, ¿serán recién llegados? No me importo mucho, trate de evitarlo, de escabullirme. No había forma de perderlo, no es que me moleste machacar a un vampiro, pero no me gusta hacerlo con el estomago vació y la carne de vampiro no tiene un buen sabor. Luego de un rato, me canse del juego “del gato y el ratón”. Busque una buena azotea donde pelear, un lugar mas “intimo” para nuestro encuentro.

- Sal, muestro tu pálido rostro. – grite enfurecido.

Entonces la vi por primera vez, bajo grácilmente, como un pétalo de flor que se desprende del resto. Su rostro era el de un ángel, sino supiera que es un demonio. Su cuerpo escultural estaba recubierto con unos ropajes de cuero (¿porque los vampiros tienen esa fascinación por el cuero?) y llevaba unas botas del mismo materia. “y yo que no me vestí para la ocasión”, pensé con sarcasmo.

- ¿Quién eres inmortal?, ¿Por qué me sigues?
- Me llamo Senaka, descendiente de los antiguos Tzimisce y una hija de Lilita.
- Mi presentación no será tan glamorosa. Dime solo Ares. Te repito: ¿Qué quieres conmigo?
- Es raro ver a un cachorrito por esta ciudad, toda su inmunda raza sabe que este es nuestro territorio.
- ¡Yo no conozco de territorios, ni de los de lustra raza, ni de la mía!
- ¡Entonces pagaras cara tu osadía! – Dijo enfurecida.
- Si quieres algo de mí, ven y obtenlo con tus propias manos.

No acabe de decir aquellas palabras, que se abalanzo hacia mí, en su rostro se observaba una furia atroz, por algún motivo me odiaba a pesar de no conocerme. La batalla fue ardua, no puedo precisar el tiempo que estuvimos trenzados en batalla, si puedo decir que no recurso haberme divertido tanto en mucho tiempo. Luego de una cuantas horas, nuestros cuerpos estaban cansados y adoloridos y nuestras almas abatidas.
De pronto, mi olfato percibió el roció que anuncia el amanecer. Abandone mi faceta lobuna, corrí hacia la vampiresa y la cargue.

- ¡Ven conmigo si quieres vivir!
- ¡Suéltame maldito lobo!
- ¡Cállate chupasangre!

Corrí hacia una puerta cercana, mientras continuaba un entre dichos de insultos mutuos. En lo único que podía pensar era en salvar a aquella mujer, hermosa mujer. Llegue a el pórtico salvador, lance una furiosa patada que desgarro la madera, con mis ultimas fueras comencé a bajar las escalera, pero perdí el sentido antes de llegar al suelo.
Cuando volví en mi, pensé en encontrarme desangrándome o mutilado, valla mi sorpresa cuando encontré mis heridas curadas y vendadas.
Ella estaba a unos pocos metros míos, sus ojos ya no reflejaban hostilidad, muy por el contrario, se podía apreciar tristeza y desolación.

- Gracias – Dije tímidamente.
- Yo podría decir lo mismo – ni siquiera alzo la mirada
- Es mas, todavía sigo en deuda contigo, no estabas herido de muerte.
- Pero si podrías haber terminado lo que habíamos comenzado y no fue así.
- No hubiera habido Honor en ello, además tú podrías haberme dejado morir allá afuera y no lo hiciste.
- ¡¡PORQUE NO ME DEJASTE MORIR!! – Grito enfurecida.

Su rostro se transformo, una mezcla de emociones inundaban su ser. Dolor, odio, felicidad,… ¿amor? Me miro, y un sentimiento desconocido se apodero de mi cuerpo, una lagrima corrió por su mejilla.

- ¡Estupido lupino, que has hecho! – Se incorporo, corrió hacia mi y se arrojo a mis brazos y comenzó a llorar.

El día afuera estaba tormentoso, como nuestros corazones, trate de consolarla acariciando su suave cabellera y su escultural espalda. No pude evitar fijar mi vista en sus carnosos labios, acerque mi boca a la suya, la bese apasionadamente. Fue un beso que duro la eternidad y un segundo simultáneamente, dejaba un sabor a más en mi boca. Luego dejamos fluir las emociones, el amor corría por nuestras venas, nuestras pasiones afloraron y nosotros no las restringimos.
La noche llegaba y con ella las ansias de salir de ese sucio lugar, ya para estas alturas le había informado de mi trágica historia, así como ella a mi de su linaje y clan. Nos disponíamos a salir cuando escuche sonidos de pelea en el piso inferior, normalmente los habría ignorado, pero las voces me sonaban extrañamente familiares. Me dispuse a buscar una puerta que me condujera hacia abajo. Senaka me detuvo.

- ¿Adonde vas amor mió?
- A buscar la manera de bajar, ¿Cómo me has dicho?
- Mi lengua me traiciona. – Dijo avergonzada.
- No sientas vergüenza que el sentimiento es mutuo.
- No bajes, ven conmigo. – Sus ojos me atraían, casi hipnotizantes.
- Debo bajar, esas voces… - Quede pensativo.
- Entiendo tu necesidad, ve amor, pero regresa a mi.
- Si mañana a la medianoche, en la plazoleta.
- Ansiare nuestro próximo encuentro.

Subió las escaleras y se perdió en la oscuridad.
Busque por unos minutos la puerta que me condujera asía el piso inferior. El lugar donde me encontraba parecía una clase de depósito, revise algunas cajas para ver su contenido, alcohol. Al parecer es un bar el lugar donde termine, no me vendría mal tomarme unas copas. Encontre la puerta y me dispuse a bajar. 

Prologo de "Una historia sin Nombre"

Prologo.

Era una noche oscura (Será por algún motivo en especial que todas mis aventuras comienzan así?), cuando me desperté desorientado en una basta pradera, que estaba haciendo en ese lugar inhóspito, solo? Me dolía la cabeza y estaba desnudo, que ocurría? No recordaba absolutamente nada, ni quien era.

Debajo mió un extraño dibujo había dibujado, una extraña de 5 puntas.
Viaje solo por mucho tiempo tratando de descubrir algo acerca de mi pasado, una noche de luna llena experimente por primera vez la lujuria y euforia mas extrema conocida, me convertí por primera vez en lobo, una mezcla de dolor y placer inundo mi cuerpo y experimente una transmutación increíble. 

Al amanecer, me desperté con las manos ensangrentadas y cuerpos mutilados a mi alrededor, pero no estaba horrorizado por el paisaje a mi alrededor, todo lo contrario, estaba eufórico por lo que veía. Mientras yacía allí, extasiado, escuche un murmullo entre los cuerpos sin vida, había un sobreviviente, un anciano.

- Ven a mi, o aberración –Dijo escupiendo sangre.

Me acerque el, poseía extraños tatuajes por todo el cuerpo.

- ¡Parece ser que nuestro experimento ha funcionado!
- De que hablas anciano – No había empezado a hablar y ya me estaba haciendo enfurecer.
- Nuestro experimento ha funcionado bien por lo que parece.
- Que experimento, maldito anciano. ¿Quien eres?
- Soy un Mago Arcano, mis camaradas y yo realizamos un experimento contigo.
- De que clase, habla mago o ¿acaso no entiendes que tu fin esta cerca?
- Te mejoramos maldito lobo, te hicimos el arma perfecta. No tienes debilidades y tus atributos naturales han sido aumentados.
- ¿Y porque harían eso ustedes? ¿Que lograrían? ¿Que ha pasado con mi memoria?
- Fue lo primero que hicimos borrártela por completo, luego del experimento insertaríamos recuerdos para que seas leal a nosotros.
- ¡Te maldigo anciano! ¿Dónde están tus compañeros? Así les pago el favor como lo he hecho contigo
- Partieron, fuimos interrumpidos antes de terminar nuestro trabajo.
- Entonces pronto te acompañaran – Y diciendo esto enterré mi garra en su pecho y le arranque el corazón.

Camine buscando entre los cuerpos algunos ropajes que me sirvieran, luego de eso, prepare un morral para mi viaje. Luego apile los cuerpos sin vida de mis victimas, incendie todo estructuras y cuerpos, no quería dejar rastros de mi “estadía” en este lugar. Luego fui al sitio donde me desperté, plasme en papel lo que en el piso fue dibujado, luego borre todo rastro de aquello.

Me dirigí hacia el sur, algo me decía que allí encontraría algunas otras pistas de quien era yo. El tatuaje de un dragón en mi pierna derecha y lo que parecía ser la cicratiz de una garra en mi brazo izquierdo, la cual parecía más una marca echa adrede que una herida de batalla.